sábado, 13 de septiembre de 2014

QUIEN SOY, LA HISTORIA DE UN ARBOL.


Había una vez, en un pueblo sin nombre en un tiempo como cualquier tiempo un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol extrañamente triste.
El árbol  tenía un problema no sabía quién era 
Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es? 
No lo escuches, decía  el hermoso  rosal. Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le decían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más confundido. 
Un día llegó hasta el jardín el vecino, la más sabia de las aves el búho, y al ver la desesperación del árbol, dijo: No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas sé tú mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior.
Y dicho esto, el búho desapareció.
¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme? Se preguntaba el árbol aún más confundido, cuando de pronto, comprendió Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: Tú nunca darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y robusto. Dar hogar a las aves, un poco sombra a los sofocados por el abrumador sol, hermosura al paisaje así que no trates de imitar a los demás ya  tienes una misión. Cúmplela.
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de lo que era él  y se dispuso a ser todo lo cual estaba destinado. 
Regreso a su lugar  llenó el vacío de su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Y sólo así fue que  el jardín fue completamente feliz.
Yo me pregunto al ver mí alrededor, ¿Cuántos serán como ese roble que no se permiten crecer? ¿Cuántos serán rosales que por miedo, sólo dan espinas? ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer? En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar como es el caso del roble de la anterior historia.

Fin.


Licencia creative commons, atribución, comercial, no derivada

Autor: Lien Morales Lemus. 

1 comentario:

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