miércoles, 17 de septiembre de 2014

Amor Sin Fronteras.



AMOR SIN FRONTERAS

El sol apareció sobre el techo de la encantadora Tierra de la Piragua, abrazando el lomo  achocolatado de aquel singular macho, que patrullaba incansablemente las hechizadas playas de amor de Chimichagua, al lado de la hembra cuadrúpeda  que con su sexual hermosura le había inspirado amor a primera vista.

Arnol, Un asno  inmensamente querido,  trabajador,  cauteloso, amistoso, juguetón e interesado en aprender, quien nació en los  verdosos pastales de los potreros de Asnoraldo, un campesino ganadero amante del campo  quien se dejo atrapar por el boom  de los avances científicos y paso el resto de su vida tratando de sorprender a sus amigos, logrando un  cruces entre un asno y una yegua.
Las características del animal  lo hacían diferente a los demás asnos de la Región,  su exótica belleza lo ponía en ventaja  al momento de enamorar pero la ingenuidad de su juventud  le idiotizaba cuando se lanzaba al abismo de la conquista  y todo era tilín tilín y nada de paleta, no por ser de malas en el amor, sino que siempre le atinaba a lo imposible.

A su ágil mente llegaron los recuerdos de aquella noche decembrina  en que observaba  el reflejo de la luna  en la superficie de las pacificas aguas de la zapatoza, la misma que conspiraba con su soledad, la que fue interrumpida cuando emergió de las profundidades una espectacular yegua, que se bañaba católicamente a la misma hora, con una belleza sirenal, sus ojos parecían dos diamantes que destellaban luces de varios colores confundiéndose con  los  juegos pirotécnicos que adornaba  el cielo estrellado único testigo galáctico  de la tradicional celebración  de  las fiestas patronales de la inmaculada concepción,   lucía una envidiable cabellera larga que bailaban al son de sus coquetos  y armónicos  pasos, sus medidas no sobrepasaban los  90 60 90, lo que le hizo merecedora de los mejores piropos, hasta el gallo tuerto maltratado por los espuelazos recibidos en su última riña, para captar su atención  le cantaba desde lo alto de la     ceiba del puerto, lugar de encuentro de todo enamorado.

El amor del bueno floro de sus extrañas, era evidente que Cupido había perforado con su flecha llena de nobles sentimientos sus corazones  a pesar de los perjuicios  del qué dirán y el disgusto causado a  las familias cuando  estas descubrieron semejante romance.  

-Enamorada de un  burro? Preguntaba papa caballo, quien molesto e indignado decidió enfrentar al causante de sus males.
-  Como se atreve usted  pretender a mi hija?, es  un miserable, ignorante, depravado,   es un don nadie, un terco que solo rebuzna por rebuznar, que no tienen ningún tipo de consideración, usted y su familia son unos aparecidos insignificantes- gritaba el caballo a los cuatros vientos mientras el atento burro le escuchaba desconcertado  moviendo sus largas orejas  y aunque las palpitaciones  de su corazón se aceleraron a millón  le pudo responder.
-    Con todo el respeto permítame informarle que comprendo las razones de su  relincho, pero usted exagera  y su apreciaciones son equivocas, debería  sentirse orgulloso del inmenso amor que me inspira su adorable hija, la que deseo con toda mi alma, con la que quiero compartir el resto de mi vida, la que amo y amare siempre.  Le diré que soy de buena familia, preste atención; el papá del papá de mi papá,  fue quien escolto al niño Jesús de Nazaret   en su nacimiento. El papá de mi papá durante la celebración del domingo de ramos fue el que llevaba montado sobre su lomo a Jesús de Nazaret  en su entrada triunfante a  Jerusalén. Mi papá es quien simboliza  al Partido Demócrata de los Estados Unidos y yo soy quien le mueve los tacones a su hija.-

Los argumentos no fueron nada convincentes, la conversación término sin ningún tipo de acuerdo, el caballo un poco enfuscado le prohibió a su hija volver a ver a ese burro atrevido y presumido, pero no por mucho tiempo porque Arnol estaba  resuelto a dar la vida por su amada y como si el mismísimo  diablos desde los infiernos le besara su trasero, la tomo y escaparon a la cueva del santo eccehomo donde permanecieron escondidos por varios meses, hasta el día  en que fue hallado por   su propietario, quien nunca perdió la fe de encontrarlo porque sin dudas alguna se trataba de uno de los animales más consentidos de la hacienda.


Ya de regreso en la  finca “puerta del cielo”,  los enamorados lucían felices y más cuando la hembra trajo a este incompresible mundo  a un hermoso y espectacular Mulo que  combinaba  las mejores cualidades de sus padres; poseía la sobriedad, la paciencia, la resistencia y el paso seguro del asno, y el vigor, la fuerza y el valor del caballo,  lo cual enorgullecía a don Asnoraldo, quien no ocultaba la felicidad exhibiendo por las calles del pueblo y en ferias circunvecinas el imaginario resultado exitoso  del experimento  del cruce de un asno con una yegua. El mulo no hacía más que hocicarle, mirarle de reojo  con desconfianza  y  remedarle su picara sonrisa porque él  no había sido producto de los avances de la ciencia ni de las terquedades de su  Amo, éste ambicioso y charlatán era un asno para los cruces, sino, producto de los más recónditos y  sinceros sentimientos del corazón, los que no tienen edad, sexo, religión, condiciones sociales,  sencillamente, porque el amor no tiene fronteras.     


1 comentario:

  1. Mi historia la escribo, bajo la licencia Creative Commons: Atribucio-No Comercial-No Derivada. Escojo esta licencia porque me parece que es una oportunidad para que las personas aprendan y se llenen de conocimientos a partir de mi historia, siempre y cuando especifiquen que yo lo escribí. Ademas lo no comercial lo escojo porque mi historia no tiene fines comerciales, pues no pretendo que tenga valor comercial y mucho menos publicidad. Tambien escojo la No derivada, porque creo que los lectores de mi historia pueden exhibirla, copiarla;: pero no modificarla, ni tampoco crear sus historias a partir de la mia. Por estas razones es que escojo esta Licencia.

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