AMOR
SIN FRONTERAS
El sol apareció sobre el techo de la
encantadora Tierra de la Piragua, abrazando el lomo achocolatado de aquel singular macho, que
patrullaba incansablemente las hechizadas playas de amor de Chimichagua, al
lado de la hembra cuadrúpeda que con su sexual
hermosura le había inspirado amor a primera vista.
Arnol, Un asno inmensamente querido, trabajador, cauteloso,
amistoso, juguetón e interesado en aprender, quien nació en los verdosos pastales de los potreros de
Asnoraldo, un campesino ganadero amante del campo quien se dejo atrapar por el boom de los avances científicos y paso el resto de
su vida tratando de sorprender a sus amigos, logrando un cruces entre un asno y una yegua.
Las características del animal lo hacían diferente a los demás asnos de la
Región, su exótica belleza lo ponía en
ventaja al momento de enamorar pero la
ingenuidad de su juventud le idiotizaba
cuando se lanzaba al abismo de la conquista
y todo era tilín tilín y nada de paleta, no por ser de malas en el amor,
sino que siempre le atinaba a lo imposible.
A su ágil mente llegaron los recuerdos
de aquella noche decembrina en que
observaba el reflejo de la luna en la superficie de las pacificas aguas de la
zapatoza, la misma que conspiraba con su soledad, la que fue interrumpida
cuando emergió de las profundidades una espectacular yegua, que se bañaba
católicamente a la misma hora, con una belleza sirenal, sus ojos parecían dos
diamantes que destellaban luces de varios colores confundiéndose con los juegos pirotécnicos que adornaba el cielo estrellado único testigo
galáctico de la tradicional
celebración de las fiestas patronales de la inmaculada
concepción, lucía una envidiable cabellera larga que
bailaban al son de sus coquetos y armónicos
pasos, sus medidas no sobrepasaban
los 90 60 90, lo que le hizo merecedora
de los mejores piropos, hasta el gallo tuerto maltratado por los espuelazos
recibidos en su última riña, para captar su atención le cantaba desde lo alto de la ceiba del puerto, lugar de encuentro de
todo enamorado.
El amor del bueno floro de sus
extrañas, era evidente que Cupido había perforado con su flecha llena de nobles
sentimientos sus corazones a pesar de
los perjuicios del qué dirán y el
disgusto causado a las familias
cuando estas descubrieron semejante
romance.
-Enamorada de un burro? Preguntaba papa caballo, quien molesto
e indignado decidió enfrentar al causante de sus males.
-
Como se atreve usted pretender a
mi hija?, es un miserable, ignorante,
depravado, es un don nadie, un terco que solo rebuzna por
rebuznar, que no tienen ningún tipo de consideración, usted y su familia son
unos aparecidos insignificantes- gritaba el caballo a los cuatros vientos
mientras el atento burro le escuchaba desconcertado moviendo sus largas orejas y aunque las palpitaciones de su corazón se aceleraron a millón le pudo responder.
-
Con todo el respeto permítame
informarle que comprendo las razones de su relincho, pero usted exagera y su apreciaciones son equivocas,
debería sentirse orgulloso del inmenso
amor que me inspira su adorable hija, la que deseo con toda mi alma, con la que
quiero compartir el resto de mi vida, la que amo y amare siempre. Le diré que soy de buena familia, preste
atención; el papá del papá de mi papá,
fue quien escolto al niño Jesús de Nazaret en su
nacimiento. El papá de mi papá durante la celebración del domingo de ramos fue
el que llevaba montado sobre su lomo a Jesús de Nazaret en su entrada triunfante a Jerusalén. Mi papá es quien simboliza al Partido Demócrata de los Estados Unidos y
yo soy quien le mueve los tacones a su hija.-
Los argumentos no fueron nada convincentes, la
conversación término sin ningún tipo de acuerdo, el caballo un poco enfuscado
le prohibió a su hija volver a ver a ese burro atrevido y presumido, pero no
por mucho tiempo porque Arnol estaba
resuelto a dar la vida por su amada y como si el mismísimo diablos desde los infiernos le besara su trasero,
la tomo y escaparon a la cueva del santo eccehomo donde permanecieron
escondidos por varios meses, hasta el día
en que fue hallado por su
propietario, quien nunca perdió la fe de encontrarlo porque sin dudas alguna se
trataba de uno de los animales más consentidos de la hacienda.
Ya de regreso en la finca “puerta del cielo”, los enamorados lucían felices y más cuando la
hembra trajo a este incompresible mundo
a un hermoso y espectacular Mulo que combinaba las mejores cualidades de sus padres; poseía
la sobriedad, la paciencia, la resistencia y el paso seguro del asno, y el
vigor, la fuerza y el valor del caballo,
lo cual enorgullecía a don Asnoraldo, quien no ocultaba la felicidad exhibiendo
por las calles del pueblo y en ferias circunvecinas el imaginario resultado
exitoso del experimento del cruce de un asno con una yegua. El mulo no
hacía más que hocicarle, mirarle de reojo con desconfianza y remedarle su picara sonrisa porque él no había sido producto de los avances de la
ciencia ni de las terquedades de su Amo,
éste ambicioso y charlatán era un asno para los cruces, sino, producto de los
más recónditos y sinceros sentimientos
del corazón, los que no tienen edad, sexo, religión, condiciones sociales, sencillamente, porque el amor no tiene
fronteras.
Mi historia la escribo, bajo la licencia Creative Commons: Atribucio-No Comercial-No Derivada. Escojo esta licencia porque me parece que es una oportunidad para que las personas aprendan y se llenen de conocimientos a partir de mi historia, siempre y cuando especifiquen que yo lo escribí. Ademas lo no comercial lo escojo porque mi historia no tiene fines comerciales, pues no pretendo que tenga valor comercial y mucho menos publicidad. Tambien escojo la No derivada, porque creo que los lectores de mi historia pueden exhibirla, copiarla;: pero no modificarla, ni tampoco crear sus historias a partir de la mia. Por estas razones es que escojo esta Licencia.
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