UNA NOCHE TRÁGICA
Érase una vez en un pueblo llamado chimichagua, un niño muy
alegre, amigable, un poco desordenado llamado José David León Hernández era muy
querido por sus amigos y vecinos.
El niño a medida que paso el tiempo fue creciendo, sus
padres fueron viendo como su gusto por la música se fue desarrollando. A él le
gustaba mucho tocar el acordeón, la caja y guacharaca pero por motivos de su
vida le dejo de gustar y le atrajeron mucho las motos de alto cilindraje.
A sus 14 años de edad tuvo su primera moto, el primer día de
tenerla los amigos de sus padres le pusieron la primera queja.
A León le daba rabia porque sus padres lo regañaban por las
quejas que les ponían, tanto fue que los padres vendieron su moto por ir mal en
la escuela.
Él se propuso ganar las materias y poder ascender al grado
undécimo último año de la escuela, a medida que paso el tiempo los padres
vieron un cambio en su forma de actuar y pensar, producto de José para lograr
lo que quería y era tener otra moto pero todo saldría bien solo si ganaba el
año.
En diciembre de ese año 2013 un profesor le da la noticia
que aprobó el curso decimo lo cual lo puso feliz porque tendría su moto que
tanto quería, el 19 de ese año y mes sus padres le dieron de regalo una
motocicleta.
El empezó a correr y a apostar carreras, todos los días corría,
se sentía muy importante en la sociedad porque ganaba, todo se lo decían a sus
padres y él lo negaba, los padres le creían a el por su cambio en comparación
con la anterior moto que tubo.
Tres meses después el 30 de enero del 2014 sentía un
presentimiento malo por lo cual no había manejado su moto por temor a que algo
malo le pasaría. La tentación le gano, salió en su moto busco a un amigo y se
fue a correr.
Ya de noche venía a una velocidad no tan alta cuando de
repente una vaca estaba en el camino, el no la vio su amigo lo abrazo y
esperando el golpe. Tres días después despertó en una clínica no sabía que le
había pasado, a su amigo no le paso nada grabe.
Vio a su familia sufrir lo cual lo lleno de arrepentimiento,
pero aún le gustaban las motos, los deportes en ella pero no la velocidad,
aprendió valorarse.
Ya no apuesta, maneja su moto con responsabilidad y aconseja
a sus amigos cuando sabe que pasan por lo mismo que el paso.
FIN
AUTOR: RICHARD DAVID MERCADO MONTENEGRO
TOMO ESTA LICENCIA PORQUE QUIERO QUE LOS LECTORES PUEDAN DISTRIBUIR Y, MODIFICAR MI PUBLICACIÓN PERO SIN LUCRARSE POR ESO Y ADEMAS SI VAN A HACER OTRA QUIERO QUE LA PUBLIQUEN BAJO LA MISMA LICENCIA.

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