Hace mucho tiempo mis amigos y yo
hicimos un paseo, nos fuimos lejos de nuestras casas a pasear sin la
autorización de nuestros padres. Cuando llegamos al lugar comenzamos a jugar,
bañarnos, comer, subirnos a los
árboles y más. A la hora del
almuerzo sacamos todos los dulces y todo lo que habíamos traído para comer, mas
tarde todos nos metimos a bañar
felizmente; no nos importaba el sol, o lo caliente que estaba el agua; Para
nosotros lo más importante era disfrutar nuestro día de paseo juntos.
Horas más tarde uno de mis amigos que era el más alegre,
recochero, de todos nosotros se fue yendo lejos nadando y nadando cuando
llegó a donde quería, que era lo más profundo
de la ciénaga comenzó a hundir y salir del agua, decía que se estaba ahogando que lo ayudáramos se veía muy asustado y lloraba. Nosotros
viéndolo también nos asustamos, en seguida todos nadamos donde se encontraba
nuestro amigo para socorrerlo cuando de pronto comenzó a reírse de nosotros, burlándose porque también
estábamos asustados llorando. Todos
salimos del agua bravos menos nuestro amigo, él se encontraba muy feliz porque había conseguido lo que quería; que
era asustarnos. Después cuando ya el sol se estaba ocultando otra vez nos
metimos a bañar pero no demoramos porque ya era tarde y nos teníamos que ir.
Nos salimos buscamos todo lo que
habíamos traído a el paseo. Mi amigo todavía se encontraba bañándose; decía que
no nos fuéramos que el agua se ponía mejor, como estábamos bravos con él no le hicimos caso. Cuando ya íbamos en
camino nos comenzó a llamar
frecuentemente que lo ayudáramos que ahora si se estaba ahogando; nadie le
prestó atención, seguía gritando y pidiéndonos ayuda. Todos seguimos caminando
menos mi mejor amiga que era la novia de él ella al verlo se asustó mucho nos decía que nos regresáramos.
Cuando llegamos a el lugar; se veía muy cansado y lloraba muy
asustado, su color había cambiado se veía pálido y las manos y pies estaban
morados. Todos estábamos traumatizados, los varones lo cargaron llorando, se
hacía cada vez mas tarde ya se empezaba a oscurecer cuando de pronto vimos que venían muy molestos nuestros papas,
viendo a mi amigo como estaba todos corrieron a nosotros, preguntándonos qué
había pasado. Nadie decía nada entonces comencé a explicarles todo. La mamá de mi amigo lloraba, se
encontraba muy nerviosa de ver a su hijo así y de ese color fue entonces donde mi amigo comenzó a vomitar
toda el agua que se había tomado y fue cambiando de color. Cuando llegamos a su
casa su mamá lo llevó al hospital, el
médico lo revisó y le dieron de alta el día siguiente. Todos nosotros, sus
amigos fuimos a visitarlo y a reírnos de todo lo que había pasado, prometimos
que más nunca volveríamos a irnos sin permiso de nuestros padres. Mi amigo se
recuperó y jugábamos felizmente.
Autora: Dayana Isabel Toloza Lascarro
Se encuentra bajo la licencia creative commons, atribución- No comercial (CCBY-NC)
Derechos reservados.
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