miércoles, 17 de septiembre de 2014

TRAVESURAS INOLVIDABLES


Hace mucho tiempo mis amigos y yo hicimos un paseo, nos fuimos  lejos  de nuestras casas a pasear sin la autorización de nuestros padres. Cuando llegamos al lugar comenzamos a jugar, bañarnos, comer, subirnos a los  árboles  y más. A la hora del almuerzo sacamos todos los dulces y todo lo que habíamos traído para comer, mas tarde  todos nos metimos a bañar felizmente; no nos importaba el sol, o lo caliente que estaba el agua; Para nosotros lo más importante era disfrutar nuestro día de paseo juntos.
Horas más tarde uno de mis amigos que era el más alegre, recochero, de todos nosotros se fue yendo lejos nadando y nadando cuando llegó  a donde quería, que era lo más profundo de la ciénaga comenzó a hundir y salir del agua, decía  que se estaba ahogando que lo ayudáramos  se veía muy asustado y lloraba. Nosotros viéndolo también nos asustamos, en seguida todos nadamos donde se encontraba nuestro amigo para socorrerlo cuando de pronto comenzó a reírse  de nosotros, burlándose porque también estábamos asustados llorando.  Todos salimos del agua bravos menos nuestro amigo, él se encontraba muy feliz  porque había conseguido lo que quería; que era asustarnos. Después cuando ya el sol se estaba ocultando otra vez nos metimos a bañar pero no demoramos porque ya era tarde y nos teníamos que ir. Nos salimos buscamos  todo lo que habíamos traído a el paseo. Mi amigo todavía se encontraba bañándose; decía que no nos fuéramos que el agua se ponía mejor, como estábamos bravos con él  no le hicimos caso. Cuando ya íbamos en camino  nos comenzó a llamar frecuentemente que lo ayudáramos que ahora si se estaba ahogando; nadie le prestó atención, seguía gritando y pidiéndonos ayuda. Todos seguimos caminando menos mi mejor amiga que era la novia de él ella al verlo se asustó  mucho nos decía que nos regresáramos.

Cuando llegamos a el lugar; se veía muy cansado y lloraba muy asustado, su color había cambiado se veía pálido y las manos y pies estaban morados. Todos estábamos traumatizados, los varones lo cargaron llorando, se hacía cada vez mas tarde ya se empezaba a oscurecer  cuando de pronto  vimos que venían muy molestos nuestros papas, viendo a mi amigo como estaba todos corrieron a nosotros, preguntándonos qué había pasado. Nadie decía nada entonces comencé a explicarles  todo. La mamá de mi amigo lloraba, se encontraba muy nerviosa de ver a su hijo así y de ese color  fue entonces donde mi amigo comenzó a vomitar toda el agua que se había tomado y fue cambiando de color. Cuando llegamos a su casa  su mamá lo llevó al hospital, el médico lo revisó y le dieron de alta el día siguiente. Todos nosotros, sus amigos fuimos a visitarlo y a reírnos de todo lo que había pasado, prometimos que más nunca volveríamos a irnos sin permiso de nuestros padres. Mi amigo se recuperó y jugábamos felizmente.      

Autora: Dayana Isabel Toloza Lascarro

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